Como Se Siente El Espíritu Santo En El Cuerpo?

Como Se Siente El Espíritu Santo En El Cuerpo
¿Cómo se siente el Espíritu Santo?

Es probable que hayas escuchado a la gente decir: ‘En este momento siento el Espíritu muy fuerte’.Quizás tú también sientas algo en ese momento, pero ¿tienes algún problema si tú no lo sientes?Respuesta corta: en absoluto,

porque las personas experimentan la influencia del Espíritu Santo de manera diferente. Eso es lo milagroso de los mensajes del Espíritu Santo: van dirigidos solo para ti. Para algunas personas, el Espíritu Santo puede hacer que se sientan impresionadas por la emoción y conmovidas hasta las lágrimas; para otras, las lágrimas rara vez o nunca llegan, lo cual está bien.

  1. Para ellas, el Espíritu Santo puede producir un sutil sentimiento de gratitud, paz, reverencia o amor (véase ).
  2. En las Escrituras también se describe al Espíritu Santo como un ‘ardor’ en el pecho (véase ).
  3. Pero la intensidad o el grado de ese ‘ardor’ puede ser diferente para todos.
  4. A veces es como una pequeña brasa resplandeciente en lugar de un fuego arrasador.

O tal vez hayas oído la descripción del Espíritu Santo como una ‘voz suave y apacible’ (véase ). Y de inmediato pensaste: ‘Pero no he OÍDO una voz. ¿Me pasa algo?’. Y repetimos, no en absoluto. Esa descripción de las Escrituras no significa necesariamente que todos oímos una voz literal.

  1. El élder Ronald A.
  2. Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó: ‘El espíritu habla con palabras que sentimos.
  3. Tales sentimientos son delicados, un suave impulso a actuar, a hacer algo, a decir algo, a reaccionar de cierta manera’1.
  4. El punto es: cada uno de nosotros experimentará el Espíritu Santo de forma diferente y en diferentes grados.

Lo importante es que vivamos dignos de recibirlo y que lo reconozcamos cuando venga. Al hacerlo, empezaremos a notar que Su influencia está presente en nuestra vida mucho más de lo que esperábamos. : ¿Cómo se siente el Espíritu Santo?

¿Cuáles son las manifestaciones del Espíritu Santo?

Estos dones, extraídos de la Biblia son: Don de palabra de sabiduría; Don de palabra de ciencia; Don de fe; Don de sanidades; Don de hacer milagros; Don de profecía; Don de discernimiento de espí- ritus; Don de diversos géneros de lenguas; Don de interpretación de lenguas.

¿Cómo puedo sentir el Espíritu Santo con más frecuencia?

El Espíritu Santo El Espíritu Santo nos consuela, nos ayuda a reconocer la verdad y testifica de Jesús. Aprende más acerca del Espíritu Santo y cómo te puede ayudar en tu vida. El Santo Espíritu, o Espíritu Santo, es un testigo de Dios y Jesucristo. El Espíritu Santo confirma la verdad del Evangelio de Jesús. Como un personaje de Espíritu, se comunica con nosotros con una ‘voz apacible de perfecta suavidad, cual un susurro, y penetra hasta el alma misma’ (Helamán 5:30).

  • El Espíritu puede guiarte a través de tu vida.
  • Cuando pidas ayuda a Dios en tus oraciones, Su Santo Espíritu te ‘mostrará todas las cosas que debéis hacer’ (2 Nefi 32:5).
  • Una manera en que Dios se comunica con nosotros es por medio del Espíritu Santo.
  • La mayoría de las veces, el Santo Espíritu habla a nuestra mente y nuestro corazón por medio de pensamientos y sentimientos.

Antes de ser crucificado, Jesús prometió a Sus seguidores que el Padre les enviaría al Consolador, o el Espíritu Santo (Juan 14:26-27). Una función del Espíritu Santo es ofrecernos consuelo y paz. El Espíritu Santo nos consuela cuando tenemos miedo, cuando nos sentimos solos o agobiados y nos llena de ‘esperanza y amor perfecto’ (Moroni 8:26).

  1. El Espíritu puede cambiar y purificar tu corazón.
  2. Todos sufrimos dificultades internas e imperceptibles.
  3. Podemos sentir enojo, celos y muchos otros sentimientos causados por una infinidad de circunstancias.
  4. Mediante nuestra fe en Jesús, el Espíritu Santo puede purificar nuestros corazones y cambiar nuestras intenciones.

Puede ayudarnos a perdonar a otros, a reemplazar el enojo con amor y a ser más como Cristo. El Espíritu Santo te puede ayudar a ‘saber la verdad de todas las cosas’ (Moroni 10:5). Él testifica de Nuestro Padre Celestial y de Jesucristo, así como de Su papel divino, del amor de Dios y de todas las verdades eternas. Aprende más sobre Espíritu Santo en el Libro de Mormón Recibe una copia gratuita Todos podemos sentir la influencia y el poder del Espíritu Santo cuando buscamos hacer el bien y nos esforzamos por seguir el ejemplo de Jesús. Las actividades como orar, leer la palabra de Dios, asistir a la iglesia y servir a otros, con frecuencia invitan la influencia del Espíritu Santo.

  • Las escrituras nos dan la explicación de cómo conservar la compañía del Espíritu Santo con nosotros todo el tiempo.
  • Las personas humildes reconocen el poder de Dios y ponen Su voluntad por encima de la propia.
  • Esta acción invita al Espíritu.
  • El Libro de Mormón aconseja, ‘que os humilléis ante el Señor, e invoquéis su santo nombre, y veléis y oréis incesantemente, para que no seáis tentados más de lo que podáis resistir, y así seáis guiados por el Santo Espíritu’ (Alma 13:28).

La Biblia enseña que la ‘la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve’ (Hebreos 11:1). El tener fe te ayudará a sentir la influencia del Espíritu Santo con más frecuencia. El Libro de Mormón confirma, ‘Y todos los que tienen fe, gozan de comunión con el Santo Espíritu, el cual se manifiesta a los hijos de los hombres según su fe’ (Jarom 1:4).

  1. Jesús ha prometido que el Espíritu siempre estará con las personas que recuerden lo que Él ha hecho por ellas.
  2. El Libro de Mormón habla de la ocasión en que Jesús visitó a la gente en la antigua América, después de Su Resurrección.
  3. De la misma manera que lo hizo en Jerusalén, les presentó el sacramento y les dijo: ‘Haréis esto en memoria de mi cuerpo Y será un testimonio al Padre de que siempre os acordáis de mí.

Y si os acordáis siempre de mí, tendréis mi Espíritu para que esté con vosotros’ (3 Nefi 18:7). El Espíritu Santo es una fuente de consuelo que te puede guiar a mayores bendiciones y a confirmar verdades importantes. Al buscar la influencia del Espíritu Santo, podrás acercarte más a Dios y aprenderás más sobre Él. Aprende acerca de la Iglesia Restaurada de Jesucristo Reúnete con los misioneros Ejemplar gratuito del Libro de Mormón Reúnete con los misioneros Busca un centro de reuniones : El Espíritu Santo

¿Cómo saber si es el Espíritu Santo que me habla?

¿Cómo se siente el Espíritu Santo?

Es probable que hayas escuchado a la gente decir: ‘En este momento siento el Espíritu muy fuerte’.Quizás tú también sientas algo en ese momento, pero ¿tienes algún problema si tú no lo sientes?Respuesta corta: en absoluto,

porque las personas experimentan la influencia del Espíritu Santo de manera diferente. Eso es lo milagroso de los mensajes del Espíritu Santo: van dirigidos solo para ti. Para algunas personas, el Espíritu Santo puede hacer que se sientan impresionadas por la emoción y conmovidas hasta las lágrimas; para otras, las lágrimas rara vez o nunca llegan, lo cual está bien.

  • Para ellas, el Espíritu Santo puede producir un sutil sentimiento de gratitud, paz, reverencia o amor (véase ).
  • En las Escrituras también se describe al Espíritu Santo como un ‘ardor’ en el pecho (véase ).
  • Pero la intensidad o el grado de ese ‘ardor’ puede ser diferente para todos.
  • A veces es como una pequeña brasa resplandeciente en lugar de un fuego arrasador.

O tal vez hayas oído la descripción del Espíritu Santo como una ‘voz suave y apacible’ (véase ). Y de inmediato pensaste: ‘Pero no he OÍDO una voz. ¿Me pasa algo?’. Y repetimos, no en absoluto. Esa descripción de las Escrituras no significa necesariamente que todos oímos una voz literal.

  • El élder Ronald A.
  • Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó: ‘El espíritu habla con palabras que sentimos.
  • Tales sentimientos son delicados, un suave impulso a actuar, a hacer algo, a decir algo, a reaccionar de cierta manera’1.
  • El punto es: cada uno de nosotros experimentará el Espíritu Santo de forma diferente y en diferentes grados.

Lo importante es que vivamos dignos de recibirlo y que lo reconozcamos cuando venga. Al hacerlo, empezaremos a notar que Su influencia está presente en nuestra vida mucho más de lo que esperábamos. : ¿Cómo se siente el Espíritu Santo?

¿Cómo se siente estar en la presencia de Dios?

Dios está en todas partes y no hay espacio en este planeta que él no pueda alcanzar. En vano la gente «se oculta» de él, porque Dios todo lo ve y todo lo sabe. Entonces, ¿qué significa buscar a Dios?, ¿por qué la Biblia nos exhorta a «acercarnos» a él?, ¿qué diferencia hay entre una persona sin el interés de buscarlo y alguien con el anhelo de conocerlo? Si bien la presencia de Dios está en cada espacio del universo, la manifestación de su presencia no está en cualquier parte, y sí, esto marca la diferencia por completo.

¿Está presente Dios en tu vida? Ahora seamos más específicos, ¿está la presencia de Dios en tu vida? Todo creyente ha sido sellado por el Espíritu Santo al nacer de nuevo; en ese sentido, ¡sí!, su presencia está en tu vida a través del Espíritu Santo. Pero es interesante ver cómo Pablo exhorta a la iglesia de Tesalónica a que «no apaguen al Espíritu Santo» ( 1 Tesalonicenses 5:19, NTV ).

El Espíritu Santo «apagado» es lo opuesto a la manifestación de la presencia de Dios. Pablo está consciente de que no recibimos al Espíritu Santo para portarlo como un adorno, por eso exhorta a que seamos «llenos del Espíritu Santo» ( Efesios 5:18, NTV ).

Cuando la presencia de Dios se manifiesta en nuestra vida, otros perciben la obra de Dios en y a través de nosotros. Un cristiano lleno del Espíritu experimenta no solo los frutos, sino el poder de Dios a través de él. Sin caer en misticismo, estoy convencido de que la gente percibe y nota la diferencia cuando un siervo de la presencia de Dios se encuentra en un lugar.

¡Hasta los demonios se alteraban cuando Pedro, Pablo u otro discípulo lleno de la presencia de Dios pasaba cerca de ellos! Así como los creyentes de camino a Emaús se preguntaron: «¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras? ( Lucas 24:32, NTV ), cuando Jesús conversaba con ellos, cuando la presencia de su Espíritu es manifiesta en un cristiano, la gente debe preguntarse: «Noto algo en esa persona, ¿qué hay diferente en él?».

El pastor Miguel Núñez lo define de una manera muy precisa y acertada en su libro «Siervos para su gloria»: «Cuando hablamos de «un siervo de su presencia», nos referimos al creyente que anhela vivir en la presencia de Dios y que está dispuesto a pagar el precio que sea necesario para que esta presencia no se aparte de él.

Dios siempre está presente en cada pulgada del universo dada su omnipresencia, pero cuando hablamos de la presencia manifiesta de Dios nos referimos a su actividad expresada en nuevas conversaciones, arrepentimiento de hábitos pecaminosos de parte de creyentes, fortalecimiento de matrimonios, gozo en la vida de la iglesia y crecimiento a la imagen de Cristo de una forma evidente».

  • El anhelo de Moisés por la presencia de Dios El primer paso para experimentar su presencia es tener un anhelo como el de Moisés.
  • Éxodo 33:14 nos muestra que él no estaba dispuesto a avanzar al «paraíso» si la presencia de Dios no los acompañaba: «Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí» ( Éxodo 33:15, RVR1960 ).

Su presencia se manifiesta en aquellos que anhelan a Dios más que cualquier otra cosa en este mundo; esto los llevará a pagar cualquier precio que sea necesario, con tal de verlo obrar en su vida y con tal de experimentar una vitalizada relación con él.

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¿Qué tan dispuestos estamos a abandonar aquellas cosas —incluso las lícitas— que nos distraen de la búsqueda de Dios? ¿Qué tanto anhelamos que su obra y su mover sean palpables en nuestra vida? Sé un siervo de su presencia, no te conformes con menos, ¡hay más en el Señor! Cuando la presencia de Dios se manifiesta, todo cambia por completo.

Núñez, Miguel. Siervos para su gloria: Antes de hacer tienes que ser. B&H Publishing. Nashville, TN.2018. Pg.73.

¿Qué significa sentir el fuego del Espíritu Santo en las manos?

¿Qué significa ser bautizado con el fuego del Espíritu Santo? – Cuando el Espíritu Santo viene, hace arder nuestros corazones con el amor de Jesucristo. El apóstol Pablo nos dice que: «El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado».

El Espíritu Santo abre nuestros oídos para escuchar la voz de Dios – el Espíritu permite que la Palabra de Dios cobre vida en nosotros de manera que la Palabra de Dios se convierte en una Palabra viva y transformadora de la vida que es más afilada que cualquier espada de dos filos – el Apóstol Pablo llama a la Palabra de Dios la Espada del Espíritu (Efesios 6). El Espíritu abre nuestros ojos para darnos una visión de lo que Dios está haciendo hoy en la Iglesia, en el mundo y en nuestra vida personal. «Sin visión el pueblo perece» (Proverbios 29:18) El Espíritu abre nuestras mentes para darnos conocimiento, sabiduría y comprensión de Dios y sus caminos (Isaías 11:2), Jesús dijo que el Espíritu Santo nos enseñará la verdad y nos ayudará a recordar todo lo que Cristo ha enseñado (Juan 14:26; 16:13). El Espíritu abre nuestras lenguas para alabar a Dios y para hablar de su palabra con fe, convicción y audacia, y para animar a los débiles de corazón y a los desesperados.El Espíritu unge nuestras manos para llevar bendición, sanación, consuelo y ayuda a los demás.El Espíritu equipa nuestros pies con rapidez y premura para llevar la buena noticia del Evangelio a todo prójimo cercano y lejano.El Espíritu Santo purifica nuestros corazones y mentes y nos hace arder con el amor de Cristo.

Cuando Jesús comenzó su ministerio, fue guiado por el Espíritu Santo para proclamar las buenas noticias del reino a cada pueblo, ciudad y región de Israel. El Espíritu dio fuerza o poder a cada palabra de Jesús. El Espíritu reveló a Jesús los pensamientos y las intenciones de los corazones de las personas.

  • El Espíritu dio poder a Jesús para realizar señales y maravillas y milagros, y poder para liberar a la gente de la opresión de Satanás en sus vidas.
  • Somos el cuerpo de Cristo – miembros de su iglesia en la tierra.
  • Jesús nos llama a hacer las mismas obras que él hizo y nos equipa con dones espirituales para continuar la obra que él comenzó.

Santa Teresa de Ávila escribió: «Cristo no tiene ahora más cuerpo que el vuestro. No tiene manos, ni pies en la tierra, sino los vuestros. Vuestros son los ojos a través de los cuales mira con compasión este mundo. Vuestros son los pies con los que camina para hacer el bien.

¿Cómo se le pide al Espíritu Santo?

Te pido que llenes el vacío que hay en mi interior, que no permitas que me incline por el mal, que coopere o aconseje a otros a tomar malas decisiones. Que esta crisis me ayude a ver el vacío de mi corazón, de mis decisiones o de las acciones que he tomado a lo largo de mi vida y que han hecho sufrir a otros.

¿Cómo se fortalece el Espíritu Santo?

Capítulo 4: Fortalecidos mediante el poder del Espíritu Santo Capítulo 4: Fortalecidos mediante el poder del Espíritu Santo Capítulo 4 ‘Decídanse a vivir humildemente y de modo tal que siempre cuenten con el Espíritu del Señor como su amigo’. En su primera conferencia general como Presidente de la Iglesia, Lorenzo Snow enseñó: ‘Dependemos del Espíritu del Señor para que nos ayude y nos manifieste de cuando en cuando lo que nos sea necesario lograr bajo las peculiares circunstancias que nos rodeen’.

  • El presidente Snow podría no haber estado vivo para hacer esa afirmación si dos de sus amigos no hubieran dependido del Espíritu del Señor 34 años antes, en una singular circunstancia.
  • En 1864, los élderes Lorenzo Snow y Ezra T.
  • Benson del Quórum de los Doce Apóstoles partieron a una misión en el Archipiélago de Hawái.

Los acompañaban otros tres misioneros: los élderes Joseph F. Smith, William Cluff y Alma L. Smith. Cuando el barco ancló cerca de la costa de la Isla de Maui, todos, salvo Joseph F. Smith, abordaron una embarcación más pequeña para llegar a la orilla. Al acercarse a la isla, los embistió un gran oleaje, haciendo que el timonel perdiera el control de la embarcación.

La lancha se volcó y todos los ocupantes cayeron al agua. Todos salieron a la superficie enseguida, excepto el élder Snow. Un grupo de isleños se apresuró a prestar ayuda, y llevó a William Cluff y Alma L. Smith a buscar a su amigo en una lancha salvavidas. El élder Cluff relató: ‘Lo primero que vi del hermano Snow fue su cabello, el cual flotaba en el agua cerca de un extremo de la lancha invertida.

Tan pronto como lo subimos a nuestra embarcación, le dijimos al barquero que se dirigiera a la orilla con la mayor velocidad posible. Tenía el cuerpo rígido y parecía estar sin vida. ‘El hermano A.L. Smith y yo estábamos sentados el uno junto al otro. Colocamos al hermano Snow sobre nuestro regazo y, de camino a la orilla, le bendijimos discretamente y rogamos al Señor que le perdonara la vida, para que pudiera regresar con su familia y a su hogar.

  • Al llegar a la orilla, recorrimos un breve trayecto para llevarlo hasta algunos barriles grandes que se hallaban sobre la arena de la playa.
  • Lo colocamos boca abajo sobre uno de ellos y lo hicimos rodar hacia adelante y hacia atrás hasta que logramos que expulsara el agua que había tragado ‘Después de atenderlo durante cierto tiempo, y sin ninguna señal de que recobrara la vida, quienes se hallaban observando dijeron que ya no podía hacerse nada más por él.

No obstante, no estábamos dispuestos a darnos por vencidos, y continuamos orando y atendiéndole, con la certeza de que el Señor escucharía y respondería nuestras oraciones. ‘Al fin sentimos la inspiración de poner nuestra boca sobre la de él y soplar para inflarle los pulmones y luego sacarle el aire, imitando, tanto como fuera posible, el proceso natural de la respiración.

  1. Continuamos haciéndolo hasta que logramos soplar aire dentro de sus pulmones.
  2. Al poco tiempo percibimos algunas indicaciones muy débiles de que recobraba la vida.
  3. Un débil parpadeo de los ojos, los cuales, hasta entonces, habían estado abiertos y tenían aspecto cadavérico, y un sonido apenas perceptible en la garganta fueron los primeros síntomas de que volvía a la vida.

Éstos se hicieron más y más marcados hasta que recobró la conciencia por completo’. Al recordar la experiencia, el élder William Cluff reconoció por qué él y el élder Alma L. Smith fueron capaces de salvarle la vida al élder Snow: ‘No sólo hicimos lo que se acostumbraba hacer en tales casos’, dijo, ‘sino también lo que el Espíritu parecía susurrarnos’.

cierta bendición relacionada sólo con la obediencia al Evangelio, la cual el don del Espíritu Santo El Salvador, quien sin duda conocía mejor que nadie la naturaleza y el carácter de ese don, dijo que éste debía guiar a todos los que lo recibieran a toda verdad y mostrarles las cosas que habrían de venir,

Debe ser más que ese espíritu que procede de Dios y llena la inmensidad del espacio e ilumina a todos los hombres que vienen al mundo ; el don del Espíritu Santo debe guiar a toda verdad y mostrarles las cosas que han de venir. Lo que es más, al hablar sobre sus efectos, el apóstol dijo: ‘A cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

A otro, fe’, No una fe común ni corriente, la cual algunas personas simulan tener hoy en día, sino una fe que hizo posible que quienes la poseían fueran aserrados, echados en fosos de leones y hornos de fuego ardiente, y padecieran torturas de toda índole. Ésa es la clase de fe que el Espíritu Santo confirió a quienes la poseían, facultándolos para mantenerse firmes en medio de cualquier dificultad, afrontar toda oposición y sacrificar su vida, de ser necesario, por la causa que habían abrazado.

Había un poder inspirador todopoderoso en esa fe, concedido por el Señor mediante el Espíritu Santo, que ningún otro principio podría comunicar. A uno se dio fe, a otro, conocimiento, y no el que se obtiene al leer libros únicamente, sino el conocimiento del Todopoderoso.

Había un principio en ellos que infundía inspiración, el cual era tangible, y les daba conocimiento sobre la causa que habían abrazado. Sabían por revelación de Dios que la causa que habían obedecido era verdadera, se les había revelado de una manera que no podían cuestionar y sabían por sí mismos. Por lo tanto, se habían establecido sobre la roca de la revelación.

Pedro, al predicar al pueblo, dijo: ‘Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare’,

El don del Espíritu Santo es un principio diferente de cualquier otra cosa que vemos manifestarse en el mundo sectario. Es un principio de inteligencia y de revelación. Es un principio que revela las cosas pasadas, presentes y futuras, y estos dones del Espíritu Santo debían recibirse por medio de la obediencia a los requisitos del Evangelio tal como se proclamaban en aquellos días, y tal como los proclaman los élderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en estos días.

Fue sobre esa roca que debió basarse su fe; de esa fuente debían recibir conocimiento de la doctrina que habían abrazado, y el Salvador nos dice que ‘las puertas del infierno no prevalecerán en contra de ellos’ (véase ] El cimiento sobre el cual está edificada La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la roca de la revelación, la roca sobre la que Jesús dijo que edificaría Su iglesia y que las puertas del infierno no prevalecerían contra ella,

No hemos recibido ese conocimiento mediante carne ni sangre, no hemos recibido ese testimonio del hombre, no lo hemos recibido por medio de la lectura de la Biblia ni del Libro de Mormón, sino que lo hemos recibido mediante la inspiración del Espíritu Santo, que enseña las cosas de Dios, las cosas pasadas, presentes y futuras, y que instruye sobre las cosas de Dios, manifestándonoslas de forma clara.

No se nos puede quitar ese conocimiento por medio del encarcelamiento ni de ninguna otra clase de persecución. Lo defenderemos hasta la muerte. Existe una forma mediante la cual las personas pueden mantener su conciencia limpia ante Dios y los hombres, y esa es preservar dentro de sí el Espíritu de Dios, el cual es el Espíritu de revelación para todo hombre y mujer.

  • Les revelará lo que deban efectuar, aun en las cuestiones más sencillas, mediante sugerencias.
  • Debemos tratar de conocer la naturaleza de ese Espíritu, para que podamos comprender Sus sugerencias, y entonces siempre seremos capaces de hacer lo correcto.
  • Ése es el gran privilegio de todo Santo de los Últimos Días.
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Sabemos que tenemos el derecho de tener manifestaciones del Espíritu cada día de nuestra vida. personas que acuden a mí muy ansiosas por recibir consejo sobre un asunto u otro. No necesitan acudir a mí siempre (bajo algunas circunstancias sería muy apropiado, por supuesto), ya que el Espíritu está dentro de ellas para hacer el bien y lograr los propósitos de Dios No siempre es necesario que acudan al Presidente de la Iglesia, a los Doce ni a los élderes de Israel para procurar consejo; pueden hallarlo en su interior; hay un amigo que sabe exactamente qué decirles.

Desde el momento en que recibimos el Evangelio, descendemos a las aguas del bautismo y posteriormente se nos imponen las manos para el don del Espíritu Santo, tenemos un amigo, si no lo alejamos de nosotros al hacer lo incorrecto. Ese amigo es el Santo Espíritu, el Espíritu Santo, el cual participa de las cosas de Dios y nos las manifiesta; se trata de un magnífico medio que el Señor nos ha proporcionado para que podamos conocer la luz y para que no nos arrastremos continuamente en la oscuridad.

El Señor ha establecido ciertos deseos y sentimientos innatos en nuestro pecho, y así es con toda la humanidad, con toda la familia humana; en su naturaleza hay implantados y entrelazados ciertos deseos y capacidades para disfrutar, deseos de ciertas cosas cuyo designio natural es fomentar nuestra paz y bienestar, que satisfacen sus sentimientos y promueven su felicidad; sin embargo, el mundo no sabe ni comprende cómo lograr satisfacer dichas capacidades y deseos, mas el Señor ha juzgado prudente colocarnos en posición y en el camino para entender esas cosas a medida que seamos fieles y andemos en la luz del Santo Espíritu y recibamos la verdad.

Los Santos de los Últimos Días tienen el privilegio de vivir el Evangelio de modo tal que se sentirán aprobados por Dios. Por supuesto, en ocasiones hacemos cosas de las que nos avergonzamos cuando nos detenemos a considerarlas, pero nos arrepentimos de ellas en nuestro corazón y tomamos la determinación de no hacerlas más.

Eso es todo lo que el Señor nos pide; y los hombres y mujeres que viven de esa manera viven sin condenación; tienen rectitud y gozo en el Espíritu Santo. Si conservamos la luz del Espíritu en nuestro interior, podemos andar en el Evangelio de modo tal que podamos gozar paz y felicidad de forma considerable en este mundo; y mientras avancemos en el viaje, esforzándonos por la paz y la felicidad que se hallan en nuestro camino, con el tiempo, tendremos una paz interior que nadie puede gozar salvo quienes son llenos del Santo Espíritu.

  1. Se nos requieren numerosas cosas importantes de nuestras manos, y hay muchas cosas que podemos hacer cuando nos ayuda el Espíritu del Señor, las cuales a veces podrían parecer imposibles de lograr.
  2. Deseo recordarles a mis hermanos y hermanas que, para información e inteligencia, dependemos del Espíritu de Dios, el cual puede ser en nosotros, si lo cultivamos del modo apropiado, un espíritu de inspiración y de revelación, para manifestar claramente a nuestro entendimiento la mente y la voluntad de Dios, enseñándonos nuestros deberes y obligaciones y lo que se requiere de nosotros Necesitamos ayuda.

Somos propensos a hacer aquello que nos conducirá a problemas y oscuridad, y a aquellas cosas que no tienden para nuestro bien, pero con la ayuda del Consolador que el Señor ha prometido a Sus santos, si estamos atentos para escuchar Sus susurros y comprendemos la naturaleza de Su idioma, podremos evitarnos muchos problemas y graves dificultades.

Dependemos completamente del espíritu de inspiración, y si es que alguna vez ha habido tiempo alguno desde que Adán habitó el Jardín de Edén en que el Espíritu de Dios haya sido más necesario que en la época actual, no estoy al tanto de ello. Las señales de los tiempos y el rápido advenimiento de las escenas que probarán el corazón y la integridad de los Santos de los Últimos Días exigen que procuremos sinceramente ahora el Espíritu de Dios y la ayuda divina, puesto que ciertamente serán necesarios en las escenas que se acercan rápidamente.

Sabemos que lo hemos necesitado en el pasado. Podemos ver con facilidad que si no hubiéramos estado en posesión del Espíritu de Dios para que nos guiara a través de muchas de las escenas que hemos pasado, no hubiésemos gozado de nuestras actuales posibilidades de exaltación y gloria, y nuestras circunstancias hubieran sido mucho menos favorables.

  1. Y si hemos necesitado al Santo Espíritu en el pasado, ciertamente entendemos que será necesario en el futuro.
  2. Debemos entender, y supongo que en general lo hacemos, que la obra que hemos venido a efectuar en esta vida no puede realizarse para gloria de Dios ni para nuestra propia satisfacción meramente por medio de nuestra propia inteligencia natural.

Dependemos del Espíritu del Señor para que nos ayude y nos manifieste de cuando en cuando lo que nos sea necesario lograr bajo las peculiares circunstancias que nos rodeen. Sería simplemente absurdo esperar que los Santos de los Últimos Días de estos días cumplieran con la ley celestial, con la ley que procede de Dios y con Sus designios para elevar al pueblo a Su presencia, a menos que los sostuviera un poder sobrenatural ; el Evangelio promete eso; promete el don del Espíritu Santo, que es divino en Su carácter, el cual no lo goza ninguna otra clase de pueblo, y del cual el Salvador nos dice que nos guiará a toda verdad, inspirará a quienes lo posean, les dará conocimiento sobre Jesús, conocimiento sobre el Padre y de las cosas pertinentes al mundo celestial; lo que inspirará a quienes lo posean con un conocimiento de las cosas que han de venir y de las cosas pasadas; y les inspirará al grado que gozarán dones sobrenaturales: el don de lenguas y de profecía, y la imposición de manos a los enfermos, mediante lo cual serán sanados.

A quienes recibieron este Evangelio se les prometió esos poder y dones sobrenaturales, y que sabrían por sí mismos a fin de que no tuvieran que depender de ningún hombre ni grupo de hombres concerniente a la veracidad de la religión que habían recibido; sino que recibirían el conocimiento del Padre de que la religión procedía de Él, de que el Evangelio procedía de Él, y de que Su siervo tenía el derecho y la autoridad para administrar esas ordenanzas, de modo que ningún viento de doctrina los sacudiera ni sacara de la senda en la cual andaban; de forma que pudieran estar preparados para la gloria que habría de revelarse y ser partícipes de ella; a efectos de que pudiesen soportar cualquier prueba o aflicción que fuera la voluntad de Dios sobrevenirles, a fin de prepararles más cabalmente para la gloria celestial; de manera que no anduviesen en oscuridad, sino en la luz y el poder de Dios, y fueran elevados por encima de las cosas del mundo y fueran superiores a las cosas que les rodearan, de modo que pudieran andar independientemente bajo el mundo celestial y a la vista de Dios y del cielo, como hombres libres, al seguir aquel curso que les sería demarcado por el Espíritu Santo, ese curso mediante el cual podrían elevarse a sí mismos en aras de conocimiento y poder, y así prepararse para recibir la gloria que Dios se había propuesto conferirles y para ocupar la posición exaltada, la cual Dios diseñó para elevarles.

Debemos vivir de modo tal que podamos saber que el curso de nuestra vida es aceptable para Dios. Es preciso que comprendamos la voz y los susurros del Santo Espíritu. Los días en que las nubes no oscurecen el cielo, descubrimos los objetos que nos rodean, su belleza y su propósito; de igual manera dependemos del Espíritu de Dios para luz tocante a los principios de la verdad y la salvación.

  • Nadie que profese ser Santo de los Últimos Días puede gozar ningún grado importante de felicidad salvo que viva de esa manera, y que de esa forma se someta a la guía divina.
  • Decídanse a vivir humildemente y de modo tal que siempre cuenten con el Espíritu del Señor como su amigo, a fin de que les haga las sugerencias que sean necesarias de cuando en cuando bajo las peculiares circunstancias en las que se hallen No sé cuánto tiempo voy a vivir, y no me preocupo al respecto.

Lo que sí deseo —y es algo que ustedes deben desear— es poseer la humildad, la mansedumbre y la sencillez para disfrutar del espíritu de revelación. Cada uno de ustedes tiene el privilegio de tener el espíritu de revelación en la medida suficiente para saber exactamente lo que es correcto que hagan.

Poseen el privilegio de tenerlo, tanto como yo poseo el privilegio de saber qué hacer mañana, cuando mañana llegue, en beneficio de la Iglesia en general. Debemos esforzarnos, tanto como sea posible, para olvidar todos los asuntos mundanos que nos apesadumbren y aflijan, y centrar nuestra mente en el Señor, teniendo Su Santo Espíritu en la medida suficiente a fin de que se nos permita recibir el conocimiento y las sugerencias que nos ayudarán en nuestro sendero hacia adelante.

Considere estas ideas al estudiar el capítulo o al prepararse para enseñarlo. Para obtener ayuda adicional, consulte las páginas V–VIII.

Al revisar el relato que está en las páginas 75–77, piense en ocasiones en que usted haya sido bendecido gracias a que alguien obedeció los susurros del Espíritu Santo. Además, considere ocasiones en las que usted haya obedecido la inspiración de ayudar a otra persona. Lea la sección que comienza en la página 77. ¿Qué piensa que significa estar ‘establecido sobre la roca de la revelación’? (Para ver algunos ejemplos, véanse las páginas 77–79.) ¿Cómo puede la revelación personal darnos la fortaleza para ‘mantener firmes en medio de cualquier dificultad’ y ‘afrontar toda oposición’? El presidente Snow dijo que el Espíritu Santo puede ayudarnos a gozar paz y dicha en este mundo (véase la página 80). ¿En qué ocasiones le ha ayudado el Espíritu Santo a ser feliz y sentir paz? ¿De qué otras formas puede ayudarnos el Espíritu Santo? (Para ver algunos ejemplos, véanse las páginas 80–84.) Al estudiar la sección que comienza en la página 81, piense en el modo en que usted ha aprendido a reconocer los susurros del Espíritu Santo. ¿Cómo podría ayudar a algún miembro de la familia o amigo a reconocer los susurros del Espíritu? Este capítulo contiene dos citas en las que se hace referencia al Espíritu Santo como un amigo (páginas 80 y 84). ¿Por qué cree que necesitamos humildad y sencillez para tener al Espíritu Santo como amigo?

Pasajes de las Escrituras que se relacionan con el tema: ; ; ; ; ; ;, Ayuda didáctica: ‘Para fomentar el análisis, válgase de las preguntas de cada capítulo También podría formular sus propias preguntas dirigidas especialmente a las personas a quienes enseña’ (de la página VI de este manual). Notas

En Conference Report, octubre de 1898, pág.2. Véase Eliza R. Snow Smith, Biography and Family Record of Lorenzo Snow, 1884, págs.276–279. Deseret News, 24 de enero de 1872, pág.597. Deseret News: Semi-Weekly, 2 de diciembre de 1879, pág.1. En Conference Report, abril de 1899, pág.52. Deseret News, 21 de octubre de 1857, pág.259. Deseret News, 4 de noviembre de 1893, pág.609. Deseret News, 21 de octubre de 1857, pág.259. En Conference Report, abril de 1898, pág.12. Deseret News: Semi-Weekly, 16 de julio de 1878, pág.1. Deseret Semi-Weekly News, 4 de junio de 1889, pág.4. En Conference Report, octubre de 1898, pág.2. Deseret News, 14 de enero de 1880, pág.786. Millennial Star, 31 de octubre de 1895, págs.690–691; tomado de una paráfrasis detallada de un discurso que Lorenzo Snow pronunció en la conferencia general de octubre de 1895. En ‘Anniversary Exercises’, Deseret Evening News, 7 de abril de 1899, pág.9. Millennial Star, 25 de noviembre de 1889, pág.737; tomado de una paráfrasis detallada de un discurso que Lorenzo Snow pronunció en la conferencia general de octubre de 1889.

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Los comienzos de la obra misional en el Archipiélago de Hawái. Cuando el élder Lorenzo Snow servía en una misión en el Archipiélago de Hawái, se le salvó la vida a través de la inspirada bendición de sus compañeros. ‘Tenemos el derecho de tener manifestaciones del Espíritu cada día de nuestra vida’. : Capítulo 4: Fortalecidos mediante el poder del Espíritu Santo

¿Qué se siente cuando Dios te habla?

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. Jeremías 29:13 (NVI) Todos los días, Dios nos habla. A veces nos invita a acercarnos y escuchar mientras Él mismo se revela a nosotras, revela Su carácter y Su guía. Otras veces nos llama a participar en Sus propósitos. Y aun otras veces Él simplemente susurra, recordándonos de Su amor increíble para nosotras.

Reconozco que aquí es donde algunas levantarán su mano con unas cuantas preguntas. Escuchar la voz de Dios es uno de esos temas que puede fácilmente despertar la frustración y la confusión. Quizás estás preguntándote algunas de estas preguntas hoy: ¿Cómo puedo saber si Dios me está hablando? ¿Cómo distingo si es Su voz hablándome o simplemente mi propia idea? ¿Qué pasa si tengo la sensación de que Dios me está diciendo que haga algo pero no parece tener sentido? La verdad es que no hay ninguna fórmula mágica para poder discernir la voz de Dios.

Aprendemos a reconocer Su voz de la misma manera que reconocemos las voces de aquellos cercanos a nosotras, conociéndole a Él. Y cuando lo conocemos, podemos discernir si lo que nos sentimos guiadas a hacer, realmente viene de Él o no. Nunca he escuchado Su voz de modo audible.

¿Lo que escucho se alinea con las Escrituras?

Dios nunca nos hablará o dirá que hagamos algo que es contrario a Su Palabra. Pero si no conocemos las Escrituras, no sabremos discernir si lo que oímos es consistente o no con la Palabra. Conocemos la voluntad de Dios cuando leemos y oramos la Palabra de Dios.

¿ Lo que escucho es coherente con el carácter de Dios?

La Palabra de Dios nos provee con una rica información acerca de Su carácter. Así como Dios siempre habla de acuerdo a Su Palabra, también Él habla de acuerdo a Su carácter. Dios no dirá nada incompatible con Quién es. Cuanto más tiempo lo conocemos y cuanto más lo experimentamos a Él de forma personal, más aprendemos de Su carácter.

¿Lo que escucho se confirma por medio de las predicaciones en mi iglesia o en mi tiempo de estudio a solas con Dios?

Cuando Dios me habla sobre un asunto en particular, no puedo escaparme. Tras cada esquina hay un sermón o un estudio Bíblico, el tema de un conferencista o una conversación con una amiga que es consistente con lo que llevo escuchando de parte de Dios en mis momentos a solas con Él.

¿ Lo que escucho está fuera de mis capacidades?

A veces Dios nos llama a hacer algo grande que no podemos hacer en nuestras propias fuerzas, o que supera nuestras capacidades o es más grande que el deseo natural humano. No es algo de lo que podamos planear una estrategia o intentar que surja algo en y de nosotras mismas.

¿ Lo que escucho le agrada a Dios?

Es fácil convencernos a nosotras mismas de que no hemos escuchado a Dios. Creo que utilizaremos cualquier excusa para convencernos a nosotras mismas que no es Su voz y así librarnos de actuar. Aun cuando pensamos que lo que hemos escuchado de Él, en realidad no lo es, agradamos a Dios cuando actuamos.

Siempre debemos buscar inclinarnos más hacia el lado de agradar y obedecer a Dios. Este filtro de cinco preguntas es un buen punto de partida en nuestras conversaciones con Dios. Cuando vivimos con la expectativa de escuchar la voz de Dios, lo escucharemos. En Jeremías 29:13, Dios promete, ‘ Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón’.

Estoy muy agradecida de servir a un Dios que sigue hablando, a cada una de nosotras, de forma individual, justo donde nos encontramos. Padre Dios, gracias por recordarme que Tú no estás escondiéndote de mí o intentando frustrarme. Tú sigues hablando y me hablas a mí.

¿Cómo es orar en Espíritu y en verdad?

Oración: Orar en espíritu y en verdad (26 mayo – 1 junio) Orar en espíritu y en verdad Semana del 26 de mayo al 1 de junio Introducción Muchas veces nos encontramos con dificultades para orar. En nuestra vida cotidiana, la relación con Dios se vuelve cuesta arriba y nuestra mirada y nuestra palabra no son de agradecimiento y adoración, sino de queja y reclamación. Pero una semana más te invitamos a orar.

  • Por eso, empieza dejando un tiempo de silencio y disponiéndote a pedirle a Dios-Espíritu que venga y nos enseñe a adorar.
  • Ven, seréname (Ixcís)
  • Ven, Espíritu de Dios.
  • Pon tu paz en todas mis guerras.

Ven, seréname, Señor. Toma mi vida entera. Ven, Espíritu de Dios. Pon tu calma en todas mis tormentas. Ven, seréname, Señor. Toma mi vida entera. Ven, Espíritu de Dios. Pon tu luz en todas mis sendas. Ven, seréname, Señor. Renueva mi vida entera. Ven, seréname.

  • Dame tu paz.
  • Carta a Jesús (Esteban Gumucio sscc) Señor y amigo Jesús: Noto en mí una falta de ilusión en la búsqueda de tu presencia.
  • ¡Como que los resortes estuvieran vencidos! Sé por la fe que este decaimiento no puede provenir de parte tuya.
  • Tú siempre eres y sigues siendo el que me amas hasta el extremo de entregar la vida por mí, hasta la última consecuencia.

Por tu resurrección la entrega en la cruz sigue tan actual y presente ahora como en el momento histórico del Calvario. Tiene que haber una falta de mi parte.

  1. Veo que no basta entregar un tiempo medido a la oración: es necesario abrirte un espacio interior de dedicación.
  2. Dame el don de tu Espíritu; así podré estar disponible para amarte en cada momento, como tú lo quieres.
  3. Gracias Jesús.

Esteban Gumucio ss.cc. Mt 15, 26: «No os dejo solos» En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo» Jesús se despide de sus discípulos, asegurándoles de que les enviará el Espíritu Santo, que es Defensor y Espíritu de la verdad.

Jesús se va, pero empieza el tiempo del Espíritu, el tiempo de la Iglesia: nuestro tiempo. Por eso, te proponemos que concluyas rezando para que Dios no deje de acompañarnos con su espíritu: Danos tu Espíritu, Señor. Donde no hay Espíritu, no puede brotar la vida. Danos tu Espíritu, Señor. Donde no hay Espíritu, lo único posible es el miedo.

Danos tu Espíritu, Señor. Donde no hay Espíritu, aparecen los fantasmas. Danos tu Espíritu, Señor. Donde no hay Espíritu, la rutina lo invade todo. Danos tu Espíritu, Señor, Donde no hay Espíritu, no podemos reunirnos en tu nombre. Danos tu Espíritu, Señor.

¿Qué significa llorar ante la presencia de Dios?

‘Las convertiré en gritos de alegría’ – Algunas horas antes de que Jesús fuera traicionado, enjuiciado, golpeado y crucificado, le dijo a sus discípulos: ‘En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, pero el mundo se alegrará; estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría’ (Juan 16:20, LBLA).

La tristeza y el gemido huirán. Tus lágrimas se secarán, La tristeza perderá su poder. Así sucedió con los discípulos de Jesús, cuando una resurrección al amanecer disipó las sombras de sus corazones. Y así sucede para todo hijo de Dios. Cada lágrima que viertes te prepara ‘un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación’ (2 Corintios 4:17, LBLA).

Cada gota de agonía y sufrimiento desciende a la tierra como una semilla y espera brotar como un árbol de risas. Tal vez eso suene imposible. Tal vez te preguntes: ‘¿Cómo este sufrimiento, este dolor, esta pena puedan dar lugar a la alegría? Está bien si no puedes entender el cómo en este momento.

Los caminos de Dios a menudo son demasiado altos y maravillosos para que los entendamos. Pero ¿puedes creer, aun cuando no haya motivos para tener esperanza, que lo imposible para los hombres, es posible para Dios (Lucas 18:27; Romanos 4:18)? Creer que Dios transformará nuestras lágrimas en gritos de júbilo no significa que ya no sufriremos.

Significa que nos aferramos a Él a través del dolor, y dejamos que las desgracias nos arrojen a sus brazos. Significa que aprendemos a llorar delante de Dios en vez de maldecir su nombre. Seguiremos leyendo nuestras Biblias, aun cuando nos sintamos muertos ante la palabra de Dios.

¿Cuál es la primera manifestación del Espíritu Santo?

Bautismo en el Jordán – El Bautismo de Jesús en el río Jordán da comienzo a su vida pública. Los cuatro evangelios dicen que, estando Juan el Bautista bautizando, se acercó a él Jesús para que le bautizase. Después de alguna vacilación, Juan accedió y, en el momento del bautismo, descendió sobre Jesús el Espíritu Santo en forma de paloma.

Este pasaje proporciona el motivo iconográfico más utilizado para representar al Espíritu Santo (la paloma). Después del bautismo, el Espíritu Santo inspira todas las palabras y acciones de Jesucristo. La primera decisión del Espíritu es retirar al desierto a Jesús durante cuarenta días, donde será tentado en tres ocasiones Lucas,

También por inspiración suya vuelve a Galilea Lucas, donde tendrá lugar el episodio de la sinagoga de Nazaret. La relación entre Jesucristo y el Espíritu Santo se prolonga más allá de la vida de este, pues el Espíritu Santo resucita a Cristo. Una vez resucitado, los evangelios narran que Cristo da su «Espíritu» a los apóstoles.

¿Cuáles son las manifestaciones de Dios?

Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una publicación acreditada, Este aviso fue puesto el 9 de noviembre de 2018.

La Manifestación de Dios es un concepto característico del bahaísmo que hace referencia a aquellas personas a las que consideran portadoras de una revelación divina. Esta revelación, según las creencias bahaíes, es de carácter progresivo y responde a un plan de Dios de desarrollo de la humanidad a lo largo de la historia.

¿Cuál es la manifestación que hemos sido bautizados con el Espíritu Santo?

La Iglesia en Samaria – Pedro y Juan habían llegado hasta Samaria, donde había un grupo de cristianos bautizados en agua en el nombre de Jesús, pero que no habían sido bautizados en el Espíritu Santo. Por este motivo, Pedro y Juan impusieron sus manos sobre ellos, y recibieron el Espíritu Santo.

  • ​ Este es el único pasaje en Hechos donde no se menciona que los creyentes hayan hablado en nuevas lenguas, y es de mucha discusión.
  • Sin embargo, muchos grupos pentecostales modernos creen que sí lo hicieron, pues Simón el mago había querido comprar el don del Espíritu Santo por haber visto un gran prodigio, que muchos teólogos suponen fue el don de lenguas manifestado en los samaritanos.

Es de esta manera que muchos de los grupos pentecostales clásicos actuales afirman que la evidencia inicial para recibir el Bautismo en el Espíritu Santo es el hablar en nuevas lenguas. Aun así, hay muchos otros pasajes en el libro de Hechos donde no se menciona que los que se convirtieron hablaron en lenguas.

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